viernes, marzo 24, 2006

El Joven Caballero de Carpaccio

El renacimiento es uno de los períodos más maravillosos que han tenido las artes. La recreación de la naturaleza, el regreso a las esencias griegas y su pasión por el realismo se mezclaban con las ciencias para crear obras extraordinarias. Los artistas recorrían las ruinas romanas, encontraban inspiración observando el universo y redescubrían la mitología. Leonardo Da Vinci, el héroe de este periodo, influyó en todos los aspectos, con su técnica y su maestría, el más polivalente de su tiempo pero no el único. Un reciente paseo por el museo de El Prado me permitió contemplar obras de Miguel Ángel, Rafael, Tiziano y Tintoretto. Aunque la que ha motivado este post no es de ninguno de ellos, de hecho ni siquiera está en ese museo.
Personalmente me gusta más el Thyssen-Bornemisza de Madrid, es más pequeño, con menos turistas y una pinacoteca muchísimo más reducida (la del prado es… descomunal) pero mucho más seductor. Algunas de sus obras me fascinan, ya posteé una vez sobre La muerte de Jacinto y en mi última visita encontré un retrato de Vittore Carpaccio, “El Joven Caballero”.

El oleo de Vittore Carpaccio, Joven Caballero!!

El oleo, de 1510, es una síntesis de todo lo que un caballero del renacimiento debe ser. Se puede situar dentro del “Cinquecento” y se le atribuye el honor de ser el primer retrato de cuerpo entero, basando en las representaciones de santos que acompañaban a las vírgenes Italianas. Carpaccio logra que el personaje quede perfectamente integrado en un marco bucólico. Le rodea una increíblemente detallada naturaleza, se pueden distinguir claramente varias especies de arbustos, flores y hojas. También está detallada la fauna, donde destacan dos perros de caza (símbolo de la fidelidad) uno justo tras el caballero y otro con el jinete, aunque hay mil pequeños animales semiocultos. Abajo hay un conejo y un armiño blancos que significan pureza y astucia como cazador, por el cielo gorriones y palomas (marcas de fé). Junto al agua hay una garza (estilización) y un ciervo (poder) y se puede ver la transparencia de espíritu en la claridad de las aguas.

Detalle del caballero montado a caballoSi nos fijamos en la postura del caballero, con las piernas ligeramente separadas y preparado para desenvainar su espada, se desprende su fortaleza y entrega. Se desconoce el nombre del caballero aunque se sospecha que pudo ser Francesco María della Rovere, Marqués de Urbino. El mismo Carpaccio describe los ideales caballerescos que representa en una inscripción a la izquierda sobre el armiño: “MALO MORI QUAM FOEDARI” (Mejor morir que perder el Honor). El jinete a sus espaldas también está cargado de simbolismos. Además de ir de amarillo que era el color del Vaticano, cabalga un corcel oscuro con la cabeza gacha para resaltar su humildad. Lleva una pica (típico elemento de la escuela de Flandes, donde se inspiró el autor) y encima de su yelmo hay un pavo real, una alusión a la inmortalidad.

Delante de una pintura así puedes estar horas, además ahora es sencillo pues se encuentra en la Sala 7 del Thyssen, justo en la misma plaza de Neptuno, en el Paseo del Prado de Madrid. Una visita la mar de interesante que os recomiendo. Por lo pronto espero haberos picado la curiosidad!!

· Enlaces:
Ficha completa del oleo
El museo Thyssen
Vittore Carpaccio
Todos los artículos de Wikipedia Sobre Carpaccio
El oleo en Educa Thyssen
EsMadrid.com El museo y sus obras
Las obras de Carpaccio por el mundo
Algunos de sus cuadros
Sus obras a partir de 1510
Antiguo Post sobre Leonardo Da Vinci
Post sobre la Capilla Sixtina, de Miguel Ángel
El museo del Prado
La muerte de Jacinto, otro maravilloso cuadro del Thyssen
Carpaccio en la Pintura Renacentista
Pequeña Biografía
Joven caballero en paisaje. ampliación
El retrato restaurado