lunes, diciembre 26, 2005

Un año después...

Hace un año, a las 7:58 (hora local, la 1:58 en España), la tierra se agitaba con una violencia inusual. 1200 Km de falla se movieron a una velocidad de 20 Km/s elevando el fondo marino más de 15 metros, con una intensidad de 9,15 en la escala Richter, el mayor de los últimos 40 años. Las ondas sísmicas no tardaron en recorrer todo el globo y se hicieron sentir con fuerza por todo el Índico. Rápidamente fueron captadas por los sismógrafos europeos y americanos, los cuales no se preocuparon por la repercusión debido a que su epicentro se localizó bajo el mar pero fue precisamente eso lo que desencadeno la tragedia.

Toda la gigantesca masa de agua que se encontraba sobre la falla sufrió un empuje inimaginable. En escasos segundos se elevó 15 metros y una verdadera muralla comenzó a desplazarse. El líquido elemento, tratando de recuperar la uniformidad de su superficie, envió miles de millones de toneladas de agua a ambos lados de la falla a unas velocidades mayores de 200 Km por hora. Mientras que esta pantalla se encontraba en aguas profundas, en la misma superficie apenas una ligera vibración denotaba su avance pero al alcanzar las costas este desequilibrio tomaba verdadera naturaleza y salía a la superficie, se generaron olas de 30 metros de altura, olas cuyo peso igualaba al de edificios de 30 plantas y estaba embistiendo contra costas desprotegidas, playas y arenales que poca resistencia podían ofrecer al avance.

El punto más cercano al epicentro fue el más afectado debido a la furia del choque, Banda Aceh fue barrida del mapa en apenas un par de minutos, los que la ola tardó en cruzar todo el pueblo, arrasó con todo, prácticamente ninguna construcción soportaba el golpe y junto a los edificios la ola sesgaba miles de vidas. Solo en Indonesia en apenas 30 minutos murieron más de 130.000 personas, otras 33.000 han desaparecido, sin incluir que cualquier punto cercano a la costa mostraba un paisaje desolado, barrizales, troncos y escombros entre los que con fortuna algunas almas penaban por sobrevivir. No alcanzó una sola ola, la resaca de la primera arrastró mar adentro casi todo lo destrozado para que una segunda ola lo devolviera tierra adentro, en algunos lugares hasta 4 Km tierra adentro…

Pero las olas se extendieron en todas direcciones. Tras Indonesia sufrieron Tailandia (5.395 muertos, especialmente en Phuket), La India (con 12.405 almas) y en especial Sri Lanka (35.322 entre muertos y desaparecidos). Precisamente la singularidad de Sri Lanka, una enorme isla en forma de cuña, la salvó de mayores pérdidas aunque las olas de mayor tamaño se generaron en el lado opuesto al Índico pues allí se cruzaron dos de las corrientes que las transportaban.

La tragedia ha significado un antes y un después en el Índico. Las autoridades han preparado planes de emergencia ante una posible repetición de los hechos. Sismólogos de todo el mundo estudian la repercusión y han avanzado que el terrible Tsunami puede ocurrir en casi todas las costas del mundo, en especial las surgidas en medio del atlántico. Los daños ascienden a más de 15.000 millones de Euros y una incalculable pérdida en vidas. La demografía de los países afectados tardarán dos generaciones en recuperar su estado original y apenas ha pasado un año…