sábado, diciembre 10, 2005

La Roue de Fortune

A finales de la Edad Media el mundo se encontraba en tinieblas. Tanto el ferreo control de la Iglesia, que impedía cualquier avance en ninguna ciencia, como las contínuas luchas con el mundo islámico acaparaban todo el potencial presente en europa. Hasta entonces los europeos (catolicos, ortodóxos o protestantes) no veían más allá de las prédicas de su cura y a todo lo que fuera contrario a su poder era tachado de hereje, perseguido y destruido... A pesar de todo existían personajes ocultos, creyentes de otra realidad que buscaban nuevas vías para entender el mundo, para conocer sus secretos o simplemente para tratar de controlarlo a través de artes desconocidas.

Ya fueran chamanes en la antigüedad, sibilinos griegos, videntes romanos, zahoríes visigodos, brujos medievales o hechiceros renacentistas, todos acumulaban un saber que pasaba de "boca de druida a oreja de druida". Tras la apertura de nuevas rutas comerciales hacía asia, el descubrimiento de américa fue la maravillosa influencia del espíritu del renacimiento la que permitió una percepción distinta del mundo, empezaron a salir a la luz conocimientos y rituales que debían ser divulgados pero con sigilo... La Iglesia acechaba y la mejor forma de enseñar siempre ha sido jugando así que... ¿por qué no codificar este poder en un juego? Así, un noble italiano del siglo XV pintó en un mazo de cartas pequeñas imágenes que usaba para leer el futuro según había aprendido de los gitanos, llamó al juego "Tarocchi"...

Se conserva una baraja del siglo XV de la familia Visconti-Sforza, varias de la corte francesa del siglo XVI y otras más sencillas ya del XVII, hechas a mano y con un número pequeño de figuras. Se popularizaron rápidamente y en el año 1750 los impresores marselleses vieron un lucrativo negocio, crearon la baraja de Marsella:

El tarot está compuesto de 78 cartas, divididas en arcanos mayores y menores. Arcano proviene del latín arcanum, misterio o secreto. Las cartas de los arcanos mayores, 22 en total, son El Mago, La Sacerdotisa, La Emperatriz, El Emperador, El Sumo Sacerdote, Los Enamorados, El Carro, La Fuerza, El Ermitaño, La Rueda de la Fortuna, La Justicia, El Colgado, La Muerte, La Templanza, El Diablo, La Torre, La Estrella, La Luna, El Sol, El Juicio, El Mundo, y El Loco. Está ultima es la única que no está numerada (o numerada con el cero). Los arcanos menores son 56 cartas dividas equitativamente en cuatro palos: oros, copas, espadas y bastos, como en la baraja española, pero con una ligera variación: cartas numeradas del As al diez, más los personajes de la corte: Sota, Caballo, Reina y Rey.

Esas cartas eran una forma de entender el mundo, ver signos de nuestro destino, leer el futuro... Interpretarlas es un arte del que algunas personas están dotadas. Creer en ellas es, según lo que nos deparen, un acto de fé o de valentía. Para mi son un arcano misterio...

La Rueda de la Fortuna!

Enlaces:
Los Triunfos del Tarot
Historia de las barajas de tarot
Barajas de Tarot, desde 1760 hasta Dalí!!
Simbolism of the tarot