lunes, abril 04, 2005

Urbanidad (I)

Ayer fui a comer a un restaurante de tres tenedores (ufff, vaya lujo caprichoso!!) y algo me cogió por sorpresa!! No me esperaba encontrar tantísimos cubiertos!! Desconocía la mitad de ellos!! Menos mal que para comer bien aún me manejo con cuchara, cuchillo y tenedor!! Y es que hoy en día no nos enseñan como antes... pero como no quiero que me vuelva a pasar he buscado algo sobre las buenas maneras y el uso de los cubiertos.

Las buenas costumbres o normas de “urbanidad” tienen una larga historia. Cuando el hombre pasó de cazador a agricultor se asentó y pudo disfrutar de comida en abundancia que se compartía con el grupo. Así ya los egipcios seguían una serie de normas para comportarse “con mente profunda y habla escasa”. En la Biblia también aparecen muchas normas para comer correctamente y ya más actuales son los códigos del siglo XI al XV que usaban los caballeros en las cruzadas:

  • No escupas sobre la mesa al modo de los cazadores.
  • No debes hurgarte los dientes con el cuchillo, como hacen algunos; es mala costumbre.
  • No devuelvas al plato lo que haya estado en tu boca.
  • No mastiques nada que después tengas que escupir.
  • Oigo decir que algunos comen sin antes haberse lavado. ¡Ojalá se les paralicen los dedos!

    En 1530 Erasmo de Rótterdam escribió el best seller “Civilitate morum puerilium”, un tratado de buenas maneras para niños del que solo en vida del autor hubo 30 ediciones!! Algunos de sus consejos eran:

  • Si no puedes tragar un pedazo de comida, vuélvete discretamente y échalo en alguna parte.
  • Refrena las ventosidades comprimiendo el vientre.
  • No te balancees en la silla. Quien así lo hace da la impresión de pederse constantemente o tratar de hacerlo.
  • Vuélvete cuando escupas, para que tu saliva no moje a nadie. Si cae algo purulento en el suelo debe ser pisado una y otra vez, para que no produzca náuseas a nadie.
  • No debes ofrecer tu pañuelo a nadie a no ser que esté recién lavado. Tampoco es correcto, después de limpiarte la nariz, extender el pañuelo y contemplarlo, como si de tu cabeza se hubieran desprendido perlas y rubíes.
  • Es inadecuado chuparse los dedos llenos de grasa o limpiárselos en la chaqueta. Se aconseja utilizar el mantel o la servilleta.
  • Ciertas personas meten las manos en los platos apenas se han sentado. Eso es propio de lobos.

    Poco a poco han ido evolucionando hasta finales del siglo XVIII cuando estaban en su máximo apogeo, pero a partir de entonces cayeron en desuso. Las nuevas modas, la falta de tiempo y las prisas nos han llevado a perder estos comportamiento tan refinados que también son los culpables de que tengamos tantos cubiertos!! En 1600 aún se utilizaba el cuchillo (o mejor dicho, la punta de éste) para limpiarse los dientes después de comer y fue el Cardenal Richelieu (ese famoso estadista francés tan amante del espionaje y el decoro) el que introdujo un segundo cuchillo de punta redondeada para la mesa (más bien ordenó limar las puntas de sus cuchillos). La costumbre se extendió y en un par de siglos las cuberterías acompañaron los conocidos tenedor, cuchillo y cuchara con piezas a cual más extraña.
  • Cuberteria del Renacimiento!

    La urbanidad también implica otros aspectos a la hora de comer. Por ejemplo a la hora del brindis hay que tenerlo en cuenta. El brindis es una costumbre griega que servía para demostrar a los invitados que el vino no estaba envenenado por eso el anfitrión bebía primero. Los romanos solían añadir un trozo de pan tostado al vino para brindar, el “toscado” era pan frito y azucarado que a parte de endulzar el vino, reducía su acidez gracias al Carbono del pan quemado.

    Se cree que la costumbre de dar gracias por los alimentos proviene de cuando éramos gente errante y cada día había que probar nuevas fuentes de alimento, algunas de las cuales podían producir enfermedades o muerte y se rogaba a los dioses por su vida. Luego cuando nos volvimos sedentarios su significado cambió al actual.

    Otra curiosidad de nuestra mesa diaria es la Servilleta. Si pensamos que se comía con los dedos podemos entender que las servilletas originales se parecieran más a mantas que a las delicadas Servilletas-Kleenex actuales. Además que se utilizaban acompañadas de un cuenco con agua para poder limpiarse mejor. No fue hasta el s. XVII que se les añadió un uso decorativo cuando se las doblaba según el comensal: el Arca de Noé (para los clérigos), la gallina (para los aristócratas de más alto rango), los polluelos (para las “otras” mujeres), y además la carpa, la tortuga, el toro, el oso, el conejo...
    Continuará...