martes, abril 12, 2005

Miedo

El cuerpo tiene unos mecanismos que han evolucionado con nosotros desde el principio de los tiempos. El hambre nos hace buscar comida antes de que no tengamos energía para ello. La sed nos hace beber antes de deshidratarnos. Los reflejos nos hacen poner “automáticamente” las manos antes de rompernos “los piños” con el suelo... Todos estos mecanismos son necesarios y nos han salvado de la extinción en millones de ocasiones, pero detrás de ellos se oculta uno más poderoso, un instinto que controla todos los demás y que a pesar de ser subconsciente puede llegar a dominarnos incluso superando la barrera del consciente... Este útil arma de protección contra el mundo hostil es “El Miedo” y cuando se descontrola puede arrasarnos la vida...

La forma de control del miedo son los nervios y las hormonas. Cuando nos caemos ponemos las manos en un acto reflejo porque cuando el oído siente la pérdida de verticalidad manda al cerebro poner las manos, todo a través de solo dos nervios. Cuando estamos en una situación hostil o peligrosa, lo primero que hace el hipotálamo es mandar una oleada de hormonas, principalmente adrenalina, para aumentar el ritmo cardíaco y agudizar nuestros sentidos y así poder reaccionar más rápido.

El miedo nos domina en mayor o menor medida, como poco siempre influye en nuestros actos (conduciendo vemos a la policía y disminuimos nuestra velocidad, no por respeto a ellos sino por miedo a la multa...). Pero hay veces que este control puede llegar a ser excesivo. Cuando se vuelve desproporcionado y persistente crea una fobia que puede limitar al afectad@. Es una forma de ansiedad que se distingue por ser causada únicamente por uno (o varios) elementos. Los tipos de fobia específica se clasifican en función del tipo de objeto o de la situación temida: tipo animal, tipo ambiental, tipo sangre y tipo situacional.

Miedo!

Lo peor de ellas a parte de la propia indefensión ante la causa que lo genera es que controlarla una vez activa es harto complicado. Me recuerda un Condensador (acumulador de energía eléctrica), que cuando se satura y sobrepasa el límite acaba por explotar liberando de golpe toda su fuerza. Los nervios funcionan igual. Según el miedo va aumentando, los nervios se cargan y mandan información al cerebro, pero cuando el miedo es descontrolado se saturan y bloquean el cerebro activando nervios que no tienen nada que ver con el sistema de control psicológico, incluso se alcanzan casos donde el paciente llega a notar dolores físicos sin causa física real, sino por pura activación nerviosa. Un ejemplo clásico es el caso del hipocondríaco que por miedo a enfermar acaba sufriendo “somatización” que es llegar al extremo de sufrir (involuntariamente) los síntomas de la enfermedad que solo creen (o incluso simplemente dudan) tener.

La somatización es muy común en estados de ansiedad, como paliativo existen medicinas cada vez más eficaces y con menores efectos secundarios, como los ansiolíticos, pero el mejor y único remedio a largo plazo es enfrentarse al miedo, no es fácil superarlo y mucho menos sin ayuda psicológica pero es un ejercicio de voluntad que libera al afectado, aunque en la mayoría de los casos simplemente el conseguir llevar de nuevo una vida normal es el mayor de los logros. Un apoyo incondicional y comprensión con paciencia y positividad son las claves del éxito.


No temas ni a la prisión, ni a la pobreza, ni a la muerte.
Teme al miedo. Giacomo Leopardi

Yo ya me siento un poco fobofóbico...

PD: Como curiosidad os dejo un “mensaje en la botella” sobre la etimología, muy interesante. El concepto de “Xenofobia” también parte de un miedo...