domingo, febrero 20, 2005

Sandrine y Mario

. -Y... ¿Por qué me pasa todo a mí? -Se decía Sandrine mientras miraba por la ventana de su habitación, fuera hacía una noche estrellada muy cálida, esperaba a Mario para ir al cine o algun restaurante curioso con los que solía sorprenderla.

8 Meses atrás también miraba por esa misma ventana, aquel día esperaba a Pablo, en ese mismo lugar y con sentimientos encontrados parecidos a los de hoy. Esperaba en una calma chicha, preparándose para claudicar. Cuando la recogió fueron a su cafetería habitual, la monotonía era marca de la casa... Al llegar Pablo colgó su abrigo escrutando el ambiente universitario que les rodeaba con ese gesto tan típico en él.


. -¿Qué quieres tomar?
. - ... un respiro... –Dijo ella titubeando.
. -Vale, con leche, ahora te lo traigo. –Y se fue hacia la barra...

Tenía ganas de llorar, con toda esa rabia que pugnaba por salir de su interior. Rabia acumulada por pruebas diarias, era ignorada sistemáticamente y ya no podía más. Él cumplía todas las leyes del egoismo y solo tenía oidos para sus amigos, especialmente para sus amigas....

Aquella noche le habló claro, le dijo que no quería ser una muesca más, se sentía usada y sucia... más que una discusión fue un monólogo al que Pablo asistió con total pasividad. Aquella noche lo dejaron... Aunque solo fue un cambio para ella, no supo más de él, la ignoró y se dedicó a su vida. Ella sin embargo tomó el camino del abandono, sin esperanzas arrastraba sus penas de casa la facultad y de vuelta.

Fue entonces cuando Mario destacó en su vida. Ya le conocía, era un chico ameno, de esos “simpáticos” que no llaman la atención, incluso estaban en el mismo grupo de estudio pero hasta que él no le invitó a un café y le preguntara un simple “¿Qué tal estas?” ni se fijó que estaba ahí.

En un par de meses surgió algo más que amistad. Él confesó que se acercó a ella por verla tan triste y que no era inmune a sus encantos pues sus 1.65 de altura encajaban en todos los aspectos bajo su melena ondulada. Ella confesó que nadie escuchaba como él, que solo él lograba hacerla sonreir y que le parecía demasiado buenazo para ella.

Poco a poco, casi sin notarlo ambos se dieron cuenta que estaban saliendo, estaban juntos... pero Sandrine supo que algo no iba bien. Él no perdía aquella mirab burlona de enamorado mientras que a Sandrine le faltaba algo...

Estaba concentrada en ella, feliz y animada al fin, capaz de comerse el mundo con un apoyo fantástico a su lado...un apoyo del que no estaba enamorada...

Ahora tenía la posibilidad de irse a una gran universidad y esta noche hablaría con Mario. No le quería hacer daño, no se lo merecía y le daba vueltas y más vueltas cuando el timbre de la puerta la sacó de su ensimismamiento. De camino al restaurante oriental que propuso estrenar esa noche, su pasado volvió a ella y se tropezó de frente con Pablo. Hizo todo lo que pudo para no expresar lo que sentía aunque afloró una mirada evocadora entre los dos:

. -Hola... Perdona, no te ví – Dijo para disculparse...
. -No importa, ibas con prisa... Hacía tiempo que no te veía, ¿qué es de tu vida?
. -Nada, lo de siempre, luchando contra el genero femenino, Isa me espera en el coche –dijo señalando a una rubia de bote que miraba desde un Focus-. ¿Y tu?...

La conversación fue corta, se despidieron deseándose suerte y poco más. Pablo seguía ignorándola y eso le hacía más duro dar el paso con Mario... más difícil porque él siempre sacaba lo mejor que ella tenía dentro, se merecía el respeto de saber la verdad... Curiosamente esa vez fue mucho más sencillo que 8 meses atrás. La confianza entre ambos fue suficiente para sacarlo todo...


El tiempo le acabó dando la razón, Mario lo superó más o menos pronto y siempre que se llaman le agradece que fuera tan sincera, sabe que lo tiene como amigo y aunque lejos, siempre puede recurrir a él...

PD: Dedicado a Xs! Con cariño!!