martes, febrero 14, 2006

Ese Lunar...

Y pensar que todo empezó por ese lunar que tienes junto a tus ojos Azul-Esmeralda... ¿Quién me iba a decir a mí que un día me sentiría terriblemente estúpido por no enfrentar directamente esa mirada? Sobretodo por esa mirada... cuando la descubrí la encontré tan cálida y comprensiva que fue la primera y única a la que abrí mi corazón a 3000 Km de cualquier otro oído amigo. Tal vez fue un gesto insignificante entonces pero mirando atrás no puedo imaginar otra situación más “formal” para todo lo que pasó después.

Ese lunar ayudó a que mi despistada atención se fijara en ti. Rodeados de otras circunstancias y sueños me resulta curioso ver como nació esa amistad. Doy las gracias a quien haya que dárselas por que creciera y profundizara, nunca podré expresar lo honrado que me siento cada vez que depositaste en mi tus dudas y alegrías, compartes logros y alientas cada ilusión.

Un cúmulo de infortunios contemporáneos y similares (o casi) me acercaron más a tu imagen real. La del día a día; no solo una amiga con quien comparto mil cosas si no la chica que tiene valor, que lucha contra viento y marea e incluso tiene fuerzas para seguir regalando inolvidables sonrisas, un carácter que inspira; que uno envidia y admira... y por esto mismo estoy donde estoy...

Un encuentro “musical” fue el detonante; un simple abrazo que si se sabe dar posee mil y un significados. Aquel día decidí no pensar, solo vivir el momento. A mi lado, juntos de la mano estaba tan feliz... Para más INRI no solo es guapa; además es inteligente y mi admiración crece en cada párrafo; cada utópico escrito e ingeniosa idea. Así solo tenía una opción: O bajaba al suelo de mis ensoñaciones o cruzaba el país para verla...

No puedo imaginar un momento mejor que el estar allí, en su ambiente, viéndola brillar con luz propia. Casi puedo decir que todo fue perfecto, todo sencillo, tranquilo, riendo y conociéndola, certificando que no era yo quien la creía una joyita, simplemente lo es. En la despedida me dio su mejor regalo, un quizás. Me pillo tan desprevenido, me alegró tanto que no supe ni reaccionar, desde ese momento empecé a fallar, a fallarme a mi mismo y a liar las cosas. Con lo sencillo que era decir simplemente: “Si, niña, tu lo vales y lo voy a intentar”.

Pero… Aún ahora no sé que me pasó, por qué actué tan mal, por que ese miedo no al fracaso, si no al éxito. Sé que el movimiento se demuestra andando y que las palabras se las lleva el viento, con todo lo que yo quería demostrar y lo poco que logré hacer... Debí ir con otro “chip”, que la tengo un cariño que no se romperá pase lo que pase, que es demasiado importante para mi...

Perdí el tiempo y lo peor de todo... perdí la oportunidad, la más importante y la mejor de todas, la oportunidad de ser feliz y ahora me arrepiento, por no ser yo mismo, por no enfrentarlo y por saber que le hice tanto daño... No soy quien para hacer promesas ni quien pueda solucionar los propios errores del pasado… Aunque lo merece ya no es posible, al menos como antes. Se puede fallar pero no se esta forma. Ahora me conformo con que sepa que la quise, que la quiero y que siempre la querré por todo lo que significa. Ojalá algún día me gane su perdón…


PD: Sorry, por la escasa gramática, la falta de pureza lingüística, las faltas ortográficas y tal vez, por hablar de más...