domingo, mayo 08, 2005

Alphonse Maria Mucha

En vista de que se esta creando un fanlisting sobre uno de mis pintores favoritos, Alphonse Maria Mucha, quiero poner a disposición del Webmaster todo el material posible aprovechando para colocar un Post sobre su obra. Conocí a este autor, que es la insignia indiscutible del Art Nouveau, creador de todo un mundo de fantasías que marcó un antes y un después en el Art Decó e influyó en el modernismo, gracias a un precioso punto de libro con la preciosa imagen “Estrella Vespertina”.

Mucha desde el principio estaba destinado al arte decorativo, a que su obra sirviera de forma práctica al diseño de espacios y a erradicar los formalismos de su niñez para desarrollar la imaginación y alegrar el espíritu. El 24 de Junio de 1860 nació en Ivançice, en Moravia. Tras sus estudios eclesiásticos y al cambiarle la voz sale del coro de la catedral de Brno y en 1877 intenta sin éxito ingresar en la Academia de Bellas Artes de Praga. Tras comenzar su carrera ya destinado al gran público como pintor de decorados teatrales vive los 80 como retratista y restaurador para el Conde Khuen-Belassi, con quien viaja y conoce Italia. Sobre 1888, ya en París, comienza su serie de ilustraciones y decora el libro “Scenés el épisodes de l’histoire d’Allemagne”. Aquí comienza su andadura como publicista que le apasiona y le abre un campo hacia la expresión directa y bella que desarrollará hasta 1918. Se pueden distinguir tres periodos, el de aprendiz hasta su primer gran trabajo, el de maravilloso genio de las artes decorativas y su vuelta a casa partidario del nacionalismo Moravo.

En la navidad de 1894 recibe de improviso el encargo de realizar un cartel publicitario sobre la obra de Teatro “Gismonda” de la actriz Sarah Bernhardt (imagen abajo a la derecha). Éste trabajo, que ha de realizar de la noche a la mañana lo completa con magnífico virtuosismo, cambiando en concepto de cartel que existía hasta ese momento y abriendo un nuevo frente de expresión para la “Belle Époque” que vivía sus momentos más intenso en el París de entresiglos. Toma como Referencia una de las últimas escenas de la obra, la procesión, con el efecto estilizante de la hoja de palma frente a la figura de la actriz que ataviada con un traje ceremonia destaca altivamente sobre el fondo de mosaico tan adecuado a la obra. El cartel que empezó a distribuirse a principios de Enero también fue un detalle de la fuerza expresiva que Mucha imprime en sus obras, Con casi dos metros de altura, estrecho y alargado permitía observar a Gismonda en tamaño casi natural, ni que decir tiene que estos ejemplares desaparecían rápidamente de las calles, eran ya desde el primer momento objetos de deseo del público. La Actriz, que dio el visto bueno a los diseños, firmó un contrato de exclusividad con Mucha por 6 años quien a partir de entonces diseñaría también los decorados, las vestimentas y hasta las joyas de sus obras.

Esos 6 carteles del Teatro del renacimiento son el principio, la punta del iceberg. A partir de estos momentos le llovieron encargos que saturaron su estudió hasta el punto de convertir sus motivos decorativos en piezas de puzzle que unía con diversos para dar abasto. En 1896 abrió en campo de sus carteles a unas series de obras en el mismo formato pero esta vez destinadas a ser Biombos y paredes de papel japonesas que tanto influyeron en sus posteriores formas de mostrar la naturaleza. La famosa serie “Las cuatro Estaciones” es sin duda una de las obras más comentas, una demostración de su habilidad con el pincel para remarcar la belleza y sensualidad femenina usando como excusa las estaciones. Para 1897 ya tenía suficiente material para realizar un par de Exposiciones en el “Salon des Cents” cuyos magníficos carteles diseñó el mismo. Su fama se extendía y desde todas partes del mundo le pedían tarjetas, calendarios, retratos y un sin fin de lo que hoy llamaríamos “merchandising”.

El año 1900 marca la cúspide de su carrera, una nueva serie de “4 Estaciones” y sobre todo la medalla de la Exposición universal de parís por el “Diseño Total” (como llamaba el autor a su obras decorativa) del pabellón de Bosnia fueron la forma del pueblo parisino de agradecer su arte. Aunque a partir de ese momento las críticas contra la moralidad de su obra comienzan a hacerle mella y prepara viajes a España y los Balcanes para descansar. Reviviendo su etapa en Praga tras un viaje a su casa se desarrolla en el autor un fuerte sentimiento patriota que unido a la oferta de viajar a EE.UU. y conseguir allí dotación económica para realizar su apología nacional le hacen cambiar el rumbo de su vida y tras casarse en 1906 se traslada a Boston.

Desalentado por su escaso éxito regresa a Praga donde decide continuar su idea originar de desarrollar pinturas en conmemoración de su Patria, “La Epopeya Eslava”. Entre París, Chicago, Nueva York y Praga pasa varios años hasta que en 1911 presenta sus 11 pinturas sobre los Eslavos que recorren varias partes del mundo para terminar como regalo del autor a Praga y son instaladas (1928) en el Ayuntamiento (trágicamente el único edificio del centro histórico de Praga destruido en la WWII, justo el dia anterior al armisticio...). En 1931 realiza la maravillosa Vidriera sobre el resurgir eslavo para la Catedral de San Vito en el castillo de Praga (“Okno kaple podle návhru A. Muchy”) a la vez que diseña billetes para el Banco Nacional Checo. En 1936 publica sus memorias y el Musée du Jeu de Paume en París organiza una nueva exposición sobre Mucha. Poco tiempo después de finalizar “El juramento de los Eslavos”, Alphonse Mucha muere en Praga el 14 de Junio de 1944.

Si hay algo que sabe contagiar es la vaporisidad de sus mujeres, altas, señoriales, las hermosas melenas al viento (ver Papel Job), con características de su moravia natal, miradas expresivas, ojos inquietantes y sobre todo movimiento y acción. Sus formas no son tan esbeltas como los cánones de belleza griegos si no que busco una mujer de principios del siglo XX, fuerte, romántica y típica de la Belle Époque parisina. Lo más característico de sus obras son las representaciones onduladas, en los cabellos, en las formas, en las redondeces, en la exuberante naturaleza del fondo de sus carteles y presentaciones. Una naturaleza que vive y se mezcla en todos sus diseños, con arcos de flores, tallos firmes, pétalos cuyos colores se amoldan a la luz, hiedras trepadoras con sus hojas de tres puntas en las que se inspira para sus mejores diseños.

Otro de los atributos más reiterados en su obra son sus tradicionales raíces, sus tradiciones y su educación. Se aprecia en toda la heráldica de su obra, en las aureolas que rodean las cabezas de sus musas, sobre todo a Sarah Bernhardt, figura de culto del Teatro del Renacimiento parisino. También se puede ver en las joyas totalmente asimétricas pero llenas de conceptos esotéricos como el Zodíaco que marcan los cuellos y los hombros de piel de nácar.

Personalmente me enorgullezco de haber visto su obra en persona gracias al museo Mucha de Praga, un artista comunicativo y con fuerza. No lo paséis por alto!!

Gismonda!

Enlaces:
Fundación Mucha
Biografía
Su Vida
Artciclopedia, muchos enlaces sobre Mucha
Preciosa página sobre la obra de Mucha y el Art Nouveau
Sobre la obra de Mucha
Madonnas de la Belle Époque
Las Artes decorativas de la Belle Époque
Obras de Mucha en Japonés
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Artista Mucha
Posters de Alphonse Mucha
Papel para Cigarrillos Job
Gismonda

Posts sobre Mucha en este Weblog:
Aurora y Crepúsculo, el día según Mucha
Vidriera de Capilla Navru, Mucha en la catedral de San Vito
Vidrieras en Detalle, “Okno kaple podle návhru A. Muchy”
La primavera con Mucha
Praga, la patria de Mucha