sábado, mayo 14, 2005

Te escucho...

Muchas veces se nos pasa inadvertida, está de fondo y nos entretiene mientras trabajamos, mientras ordenamos la casa, nos sirve de despertador y nos informa (normalmente) mucho mejor que el resto de medios de comunicación. A mi personalmente me gusta su cercanía, su familiaridad, una agradable sensación cuando ponen tu música favorita o cuando escuchas una voz amiga y gracias a la que te llegan los eventos de tu ciudad o tu región. A parte de lo beneficioso que es como medio de masas, es barato, propagandístico, rápido y muy comunicativo. ¡Que hay más comunicativo que la Voz! Pero seguro que os sorprenderéis al saber que existe gracias al Titanic...

Un 14 de Mayo de 1897 el físico Giuglielmo Marconi realizó la primera transmisión de Radio de la historia. Ahí comenzó una andadura llena de buenos momentos. Esta telegrafía sin cables nació de la apabullante ola tecnológica que surgió de las leyes de Maxwell y el control que nos otorgaron sobre la física de los electrones. Marconi realizaba experimentos que seguían la estela de los descubrimientos de Hertz quien basándose en las leyes de Maxwell demostró que mediante chispazos entre electrodos se podían generar ondas, invisibles a nuestros ojos, pero con las mismas propiedades que la luz y que cuando incidían sobre un cable colocado estratégicamente, en él se podía apreciar una intensidad eléctrica. Este fue el punto de partida de la transmisión sin cables.

Hasta ese momento lo más habitual para conectar puntos lejanos era el telégrafo (escritura desde lejos) que permitía mandar mensajes por impulsos codificados en el lenguaje que lleva el nombre de su autor, Morse. Cuando Marconi logró realizar una transmisión en Morse de a más de 250m de distancia (1887) patentó el invento que fue adaptando con amplificadores y moduladores hasta darle una más que respetable calidad a las señales. Fundó la compañía Marconi que se dedicó a la explotación del invento con pingües beneficios (Marconi terminó forrado!!) mientras que los gobiernos y sobre todo las compañías encargadas de las comunicaciones transoceánicas se enorgullecían de hacerle la competencia usando su mismo invento pero con ligeros matices que les permitían caer fuera de su monopolio.

El uso de la Telegrafía inalámbrica estaba ampliamente extendido ya en los años 20 pero no para el gran público si no para un restringido grupo de grandes compañías y especialmente para usos militares pero en la nochebuena de 1906 se dio el salto definitivo, de simples bit-bit-biiiiit a la voz humana (hasta se pudo oír música de violín durante la primera emisión). Reginald A. Fessenden creó un transmisor más potente y complejo para codificar y transmitir el sonido hasta receptores que lo decodificaban de nuevo en sonido.

La siguiente evolución vino de la mano de la “galena” un material piezoeléctrico que insertado en un circuito transformaba ondas en vibraciones. Lee De Forest, inventó el amplificador electrónicos que aumentan las señales de radio, permitiendo una recepción de mucha mejor calidad.

La radio generaba mucho dinero por lo que había disputas permanentes por los derechos de explotación, lo que llevó a dificultar su expansión así que el gobierno federal asumió el control completo sobre la nueva industria. Sin embargo hubo un hecho que cambió este sistema y permitió la apertura al público en general, algo realmente curioso. David Sarnoff era un ingeniero de la Marconi American Company que estuvo presente cuando se hundió el Titanic en 1912, así se encargó de retransmitir durante tres días intensivos todas las noticias desde su estación de Nueva York a los pocos aparatos distribuidos por la zona. Tras ver la atención despertada por la noticia preparó un memorándum a su empresa instándola a crear receptores simples para uso como “artículo del hogar” al igual que lo era por ejemplo el piano. La principal idea era enviar música mucho mejor que el similar invento contemporáneo vía cable pero que esta vez al ser inalámbrico solucionaría muchísimos de sus problemas. Su informe contemplaba ya la idea de un transistor con varias frecuencias: “podría instalarse un transmisor radiotelefónico, con un alcance de 40 a 80 kilómetros, en un punto fijo, donde se produzca música instrumental o vocal o ambas [...]. El receptor puede ser diseñado como una simple caja de música con radio y adaptado para que posea diferentes longitudes de onda, entre las que pueda alternarse con un simple giro de un resorte o apretando un botón [...] Este plan sería especialmente interesante para los granjeros y otros que vivan en distritos alejados de las ciudades”. Solo le faltó predecir la publicidad!!

Gracias a su idea varias empresas comenzaron a mandar al mercado pequeños receptores que tuvieron un éxito comercial muy bueno. Se transformó en el medio de comunicación de masas que es hoy en día. Así, al liberalizar el mercado, se creó también un gran descontrol que causó guerras comerciales por el control del medio durante las dos grandes guerras, sobretodo en USA donde la General Electric Company compró las principales patentes e impuso unas normas. El propio David Sarnoff creó como filial de la GEC la Radio 8XK que emitía desde una entena en su propio garaje...

Fue Harry P. Davis, quien imaginó que una estación de emisiones regulares, operada por los fabricantes de receptores, era un negocio redondo. Este esquema se difundió por el mundo hasta nuestra actual radio... Ella acompaña mi vida y últimamente más de lo que parece pues me fijo mucho en algunos locutores. Por esa especie de familiaridad creo que se merece un post... Espero que la próxima vez que pongáis la radio tengáis una sonrisa en el rostro!!

Marconi y su Radio!

Enlaces:
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Historia de la Radio Española
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La era de la información
Guglielmo Marconi, Biografia
El Centenario del 97
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La política Radiofónica en España (PDF)
El futuro de la Radio es la Digitalización (PDF)