viernes, junio 16, 2006

Juana Inés de Asuage y Ramírez de Santillana

"Aunque sea contra mí, me ha hecho Dios la merced de darme grandísimo amor a la verdad"

¿Cuáles son los motivos que empujan al conocimiento? ¿Cuáles fueron las inquietudes que nacieron tan pronto en Juana? Era una mocosa, una niña pequeña, una chiquilla cuando decidió con toda la convicción que cabía en ese cuerpo que llegaría a la verdad, aún sin saber cómo, pero lo haría. Una simple alusión en el padrón de San Miguel de Netpala (hoy México) a un nacimiento de una niña llamada Inés nos da pie a suponer que nació el 12 de Noviembre de 1648. Su familia contaba con medios suficientes para llevar un buen nivel de vida, más gracias a sus abuelos que a su padre, Pedro Manuel de Asuage, el cual provenía de España (Vasco) y que murió en 1669 aunque su madre, Doña Isabel Ramirez de Santillana, criolla, fue una influencia mayor pues aprendió a parte del Castellano, el Náhuatl. Su infancia la compartió con sus dos hermanas, María y Josefa Maria en la Hacienda Panoayan propiedad de su abuelo, entre cientos de libros y la gran cultura que poseía su familia mexicana que creció con otros tres hermanos de las segundas nupcias de su madre. Allí recibían educación sus hermanas mientras que ella, más pequeña, se escondía por los rincones para escuchar las lecciones. Es impresionante comprobar como destacó desde sus primeros pasos. De forma autodidacta aprendió a leer a la edad de tres años y luchó por obtener una educación mejor, que le era negada por ser una hija ilegítima, bastarda adoptada por la familia, aunque ella no lo supo hasta la edad adulta.

Sor Juana de la CruzEste fue uno de sus primeros impedimentos, pero que de ninguna forma frenaron su afán por aprender y con su capacidad demostró que sería capaz de llegar muy lejos, escuchando a hurtadillas aprendió Latín con solo 9 años, en solo 20 lecciones, y apenas con 10 años rogó a su madre que la permitiera ir a la capital pues había escuchado que allí existía una Universidad donde se podía recibir formación en letras y ciencias, cuando su madre se negó alegando que solo estudiaban hombres mostró ser la primera feminista del nuevo mundo alegando que aunque fuera necesario iría en traje vestida de hombre con tal de aprender. Aunque eso le permitió que su familia, al comprender su fuerza y empeño, optara por enviarla con unos tíos a la capital, cerca de la corte del virrey donde lograría buena posición y probablemente algún buen casamiento.

Todos esos planes ideados por la familia buscaban controlar el espíritu luchador e imaginativo de la joven que desde los cinco años ya componía rimas pero esta mujer siempre dio muestras de su inteligencia y al poco tiempo de estar en la corte la misma Marquesa de Mancera, Virreina, la tomó como Dama de Honor. Ambas eran grandes damas de gran valía, profundos conocimientos e inteligencia superior a la media. Se hicieron muy amigas gracias a las conversaciones que surgían entre ambas, capaces de razonar sobre todo lo que les rodeaba, hasta el punto que la presencia de Juana Inés se hizo inexcusable para la Marquesa. Devoraban todo libro que caía en sus manos, en especial obras del barroco español, que la llevaron hacia el gongorismo. De hecho, el mismo Virrey se vio incapacitado ante tanta sabiduría y enfrentó a esta prodigiosa mente con nada más y nada menos que 40 letrados de todas las Facultades para ser examinada y sorprendió todos con sus juiciosas y medidas respuestas.

Estatua en Honor de Sor Juana de la Cruz en MadridPero se veía impedida por su condición de mujer, los años pasaban y su vida parecía avocada a la función de gran señora y no a sus adoradas letras. Tras dos años en la Corte en los que probablemente conoció el amor y el dolor de la decepción que luego plasmaría de forma tan meticulosa (declaró su “total negación al matrimonio”), decidió en 1667 tomar el único camino que le permitía seguir formándose, entró a formar parte de la orden de Santa Teresa de Carmelitas Descalzas, pero la rigidez de las reglas de la orden hace enfermar a la novicia por lo que a los dos años profesó en el convento de San Jerónimo con el nombre de Sor Juana Inés de la Cruz con el que es conocida por sus grandes obras, sobre todo por ser la mayor exponente de la literatura americana del siglo XVII. La vida en el convento, en una celda de dos pisos y con sirvienta en la que recibía la visita de los grandes de su tiempo, le permitía una total dedicación al estudio, cumplidora rígida y con su gran empeño por las ciencias logró tomar el puesto de contadora y archivista de la orden y su humildad le hizo declinar por dos veces el cargo de priora del convento.

Mostró su capacidad y sabiduría en campos tan variados como la astronomía, la teología o la filosofía y entre sus delicados gustos destacaban la pintura, las humanidades o la música, de la cual tomó ritmos y sonidos para aplicarlos con fuerza a sus ingeniosos e intensos versos, así como para la profunda descriptiva de sus prosas. En el campo de las letras prácticamente abarcó todo lo que estaba a su alcance. Desde la prosa más culta hasta los versos más cortesanos de intensa pasión desprendía luces barrocas de mil tonalidades. Sus dotes le permitieron indagar entre recetas de cocina, textos administrativos y científicos, cartas y respuestas de pulcro orden católico, obras de teatro, dramáticas, prosa descriptiva y variados versos en métricas de gran belleza hasta villancicos nuevos cada navidad y autos sacramentales aunque siempre dijo que escribía por encargo y tan solo se adjudica “El Sueño” como un poema generado por su propio gusto. Dedicaba obras por cumpleaños de amigos, celebraciones religiosas o por sugerencias, hasta un tratado musical llamado “El Caracol”. Su cultura crecía al mismo paso que su avidez lectora y llegó a acumular una biblioteca de 4.000 Volúmenes y fue reconocida, en vida, su valía como autora publicándose en la Madrid una primera edición de su poesía con el nombre de Inundación Castálida.

El paso más famoso, el que le trajo la fama que perdura en la memoria de literatos a ambos lados del atlántico fue su Carta Athenagórica en la que argumentado profundamente lograba rebatir las tesis teológicas de algunos jesuitas Portugueses, aunque a su vez hace centrar sobre ella la atención del Obispo de Puebla, Fernández de Santa Cruz, quien no veía con buenos ojos los alegatos procedentes de monjas a su cargo y la ordena una mayor contricción, a lo que Sor Juana responde con su “Respuesta a Sor Filotea de la Cruz”, un compendio de sus labores como monja tanto como un discurso feminista en el que describía el valor de las ciencias, la valía del aprendizaje así como la fuerza de su vocación, todo ello en una prosa cuidada y reveladora que es capaz de introducir al lector en su prodigiosa mente. Además resume de forma muy inteligente las vías para alcanzar a Dios.


Sor Juana de la Cruz en su Bilioteca por Miguel Cabrera.

Sin embargo esta mujer nunca tuvo demasiado apego por sus escritos, se vio obligada por su confesor a deshacerse de su biblioteca y vender sus instrumentos científicos con cuyos beneficios ayudó a ala comunidad cuando una serie de plagas amenazaba con destruir la ciudad entera y hacer desaparecer su convento, sufragó los gastos de los pobres y se desvivió atendiéndolos, fue por este motivo que, junto con varias de sus compañeras de claustro, se contagió de una de las frecuentes epidemias de cólera y falleció el 17 de abril de 1695. Su legado de letras es una de las obras cumbres de la América hispana, por algo es apodada la “Décima Musa” gracias a la inspiración que su legado y su mito despiertan incluso siglos después. En sus obras de teatro destaca “Amor es un Laberinto” donde se intuye un pasado tormentoso, su “Neptuno alegórico” es buen ejemplo de su prosa mientras que es imposible resumir su obra poética. Llaman por su intensidad Redondillas como “Los Hombres Necios” donde lucha contra el androcentrismo de la época.

A pesar de todo era muy humilde y se jactaba de forma humorística: “Yo me equivoqué una vez: cuando creí haberme equivocado”, pero si es cierto que existen algunos Errores en sus ensayos pero que carecen de importancia pensando en la belleza que desprenden. Poca curiosidades se pueden encontrar sobre su persona. Se puede destacar su gusto por aplicar gramáticas liberales y generar nombres de los más diversos verbos. Sobre su leyenda hay cierto desconocimiento de datos, su fecha de nacimiento y su propio nombre están en el aire, pues quizás se quiso impedir que se supiera su ascendencia, de hecho el apellido Aguaje puede ser tomado por el vasco Asbage. Otra peculiaridad es su aparición en la numismática, es junto con Nezahualcóyotl, la única poetisa que figuró en los billetes del Banco de México, en los billetes de mil pesos que al devaluarse la moneda se mudó a los billetes de doscientos. Con todo esta mujer es inabarcable y si os interesa tenéis miles de sus versos por leer, completamente recomendable, os sumirá en los más bellos de los sueños

~ Enlaces:
Juana Inés de la Cruz en Wikipedia
Sor Juana en la Enciclopedia Católica
La Página de Sor Juana
Breve Biografía
Sor Juana en BitBlioteca
Sor Juana Dramaturga
Varios Poemas de Sor Juana
Primero Sueño, Gran Poema de Sor Juana
En Torno a Sor Juana
Los Errores en los ensayos de Sor Juana
Sor Juana en Bibliografías Kokone.com.mx
Poema “A una Rosa”
Hombres Necios
Laberinto endecasilabo
Sor Juana en El Testigo Silencioso, muy bueno Michelle
Sor Juana tenía Madera de Hacker
Tests de Biografía
Enlaces, Artículos y Ediciones Digitales de Sor Juana, Biblioteca Virtual Cervantes
Obras de Sor Juana de la Cruz, Biblioteca Virtual Cervantes

~ PD: Este curioso Post surgió de una idea del valedor de las letras, el genial Jorge Santana y la más atractiva de sus musas que espolearon mi curiosidad hasta el punto de enfrentarme al reto que suponía esta gran mujer. Todo es por y para ellos, se lo merecen, mil gracias!!!